¿Cómo aprender a leer de forma divertida?

¿Cómo podrías enseñar a leer a tus hijos de una forma divertida? El aprendizaje de la lectura es una fase importante para el desarrollo de los pequeños. Saber leer significa saber comunicarse, desarrollar la creatividad, abrir todo un mundo de conocimiento y  posibilidades.

A partir de los seis meses los bebés cada vez mantienen más la atención en las conversaciones y expresiones que utilizan los adultos. Podemos a través del juego, pensando en divertirnos con los pequeños, pasar ratos con ellos ojeando cuentos y contándolos para motivarlos al balbuceo y según vayan creciendo a identificar las palabras y a ir preguntando por lo que pone y cuentan esos cuentos. Tenemos que practicar con ellos con cuentos de los formatos más diversos, madera, cartón, tela… A los pequeños les gusta que le cuenten muchas veces el mismo cuento, esto ayuda a identificar las palabras con su escritura y más adelante cada grafía con su sonido.

Para enseñar a leer a tus hijos de una forma divertida sírvete de objetos y situaciones que escenifiquen palabras. Puedes realizar dibujos en cartulinas y sus correspondientes palabras, dejar que el niño vaya asociando los dibujos con las palabras e inventar historias entorno a ellas. Este sistema también lo encontramos en los puzzles.

Muéstrale las cartulinas o las piezas y dile lo que pone en ella. Después continúa con una sesión de juegos y vuelve a mostrarle la misma cartulina o pieza, volviendo a repetir lo que significa esa palabra. Pasados unos días pregúntale de nuevo por esa cartulina. Los juegos se pueden repetir varios días, ellos poco a poco irán asociando el dibujo a la grafía, cuando aciertan es importante felicitarlo.

Una vez que el niño vaya aprendiendo distintas palabras puedes jugar con él a mezclar distintas cartulinas o piezas y jugar a encontrar una en concreto de todo el montón.

La clave está en adoptar un proceso gradual para que se desarrolle poco a poco su capacidad de lectura. Debemos comenzar con tareas sencillas y realizables, según el nivel de maduración del niño.

Plantéale actividades de lectura amenas para que les resulten interesantes. La lectura debe plantearse como un juego y acompañarse de materiales divertidos, llamativos e interesantes.

Acompaña el tiempo de aprendizaje con momentos de juego, para que la lectura sea una actividad agradable. Proporciónale momentos de descanso y dispersión para que pasado un tiempo de juego podamos continuar con la enseñanza.

Recuerda que cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje. No le riñas si no es capaz de aprender o de avanzar en el proceso de lectura. Y no te olvides de reforzar todos los logros, por pequeños que sean, a través de felicitaciones y muestras de cariño.

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